El clavo en la puerta

2019-07-08T07:52:59+00:00

El Clavo en la puerta.

Había una vez un chico que tenía muy mal genio. Todos los días se peleaba con los compañeros de colegio, con sus padres, con su hermano… un día, el padre le entrego una caja de clavos y un martillo y le dijo: “Hijo, cada vez que pierdas el control, contestes mal o discutas, clava un clavo en la puerta de tu habitación”.
El primer día, el chico clavó 30 clavos en la puerta. Con el paso del tiempo, fue aprendiendo a controlar su rabia, le era más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la puerta. Finalmente llegó el día en que no tuvo que clavar ningún clavo.
Al decírselo a su padre, este se sintió orgulloso, le entregó unas tenazas y le dijo “Ahora, por cada día que puedas controlar tu genio, saca un clavo de la puerta”.
Los días transcurrieron y el chico fue sacando clavo a clavo, cuando consiguió sacar el último clavo llamo a su padre y le dijo “Padre, he conseguido controlar mi mal genio”, el padre con suma tranquilidad le dijo: “Muy bien hijo, has conseguido controlarte, pero ten en cuenta que tus actos producen consecuencias, esa puerta nunca volverá a ser la que era”.
Anónimo (Adaptado)

Reflexión

La Rabia es una emoción que al igual que todas las emociones nos quiere dominar/gestionar, cuando ella nos gestiona no somos conscientes o dueños de nuestros actos, sino que reaccionamos impulsivamente ante las situaciones.
El ejercicio de clavar o sacar clavos nos ayuda a tomar consciencia, a reconocer nuestros actos, tan solo siendo conscientes podremos cambiar y dejar de reaccionar.

“Hijo, cada vez que pierdas el control, contestes mal o discutas, clava un clavo en la puerta de tu habitación”

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